lunes, 1 de julio de 2013

Sit tight. Take hold. Thunder Road.

Hace exactamente una semana comenzó mi peregrinación hacia lo que, hasta la fecha, ha sido el mejor viaje de mi vida. Lo supe nada más pisar Gijón y lo supe nada más ver El Molinón por primera vez, convertido en templo Brucista después de lo que ocurrió el miércoles. 

Recorrí los casi 2.300 km que separan Tenerife de Gijón por el mismo motivo que recorrí hace poco más de un año los más de 1.700 km que me separan de Madrid: volver a levantar la mano hacia el cielo de la ciudad de turno y gritar buscando la redención por no poder saborear más a menudo la orgía de felicidad que supone este ritual, volver a ver en directo al dueño absoluto de la banda sonora de mi vida, volver a sentir cómo mi cerebro libera endorfinas, volver a liberarme. Volver. 

Otra vez conocí gente. Y qué gente. Con Suso, Nando, Jorge, Sofía, Bea y Chiqui corrió la sidra, la cerveza y hasta una hostia en los columpios. Cayó una noche en el parque con la agradable compañía de una guitarra y bajo el ¿místico? sonido de los putos pavos reales. Cayó también un elogio al horizonte en forma de quemaduras de tercer grado en nuestra nariz. 

Pero si algo marcó nuestras vidas, o al menos la mía, fue lo que pasó el miércoles por la noche. A eso de las 21.30 en mi interior se produjo una cicatrización de una parte de mí, probablemente de esa herida abierta que el Jefe se había encargado de no cerrar hasta que lo volviese a ver. Allí ocurrió algo grande, una comunión entre Bruce, los que estábamos allí, la vida y yo. 

En mis escasos años de vida logré acumular algo de rabia y algo de ira, pero os aseguro que desaparecieron por completo con cada grito y con cada palabra que fui capaz de vociferar. Durante muchos momentos de la noche, el Universo dio paso a una calma interior que nunca había experimentado. A un estado nirvanesco de nuestras almas. La de Bruce, la de las personas que estábamos allí y la mía. Mi alma. 

Contemplamos el poder sobrehumano de un hombre, de un líder espiritual que había logrado tejer entre sí con un fino hilo de fraternidad (porque allí todos éramos Blood Brothers) a las más de 30.000 personas que clamaban su nombre. Bruce. 

Salté con My Love Will Not Let You Down como el 17 de junio de 2012 lo hice con Badlands. Y, aunque nunca fui capaz de imaginar que podría escuchar en directo Better Days y Ain't Good Enough For You, puños al aire, lo celebré como si me hubiese tocado la jodida lotería. 

En El Molinón la resignación a la triste y lamentable situación económica no tuvo lugar durante Jack of All Trades, The River (que otra vez fue capaz de que en mi garganta se formase un nudo de dimensiones siderales) y Atlantic City. De nuevo, Bruce tomó ese papel de símbolo de la clase obrera, de hombre enfadado, de protector. Vivimos uno de los tramos más intensos de toda la velada, en donde su cólera e indignación fluyó por la espina dorsal de todos los que estábamos siendo partícipes del descomunal derroche de energía que el de Nueva Jersey nos estaba regalando.

Y es que nos perteneció la noche. Because the night belongs to lovers. Because the night belongs to us. Les perteneció tanto a los que habían conducido toda la noche como a los que habíamos volado muchos kilómetros únicamente para escuchar ese solo de saxo de Jake Clemons en Drive All Night. A los que celebramos con una euforia infinita la apoteósica salida nocturna de Rosalita y a los que saboreamos las Malas Tierras, ahora reconvertidas en Tierra Prometida. 

Durante Radio Nowhere Bruce comprobó que sí que había alguien vivo ahí fuera, alguien a quien merecía la pena obsequiar con felicidad. Porque os aseguro que no hay ningún momento más feliz en la vida de una persona que asiste a un concierto de Bruce Springsteen que el momento en el que levanta las manos, las agita y proclama que ha nacido para correr. Y si encima consigues acariciar la mítica Fender... suspira: algo grande acaba de ocurrir dentro de ti. 

Tras casi tres horas y media después de haber bailado en la oscuridad durante las siete noches de la semana, hubo tiempo hasta para un final con aires festivos. Twist and Shout y Shout cerraron el concierto. O no. 

Me encantaría poder relataros el momento más especial de mi vida, que incluso tuve la oportunidad de compartir, pero encontrar las palabras adecuadas me supone tanto esfuerzo que hasta duele. Nunca seré capaz de explicar lo que pudo significar que el hombre que marca el ritmo de mi vida saliese armado sólo con su guitarra acústica y su armónica e interpretase, acompañado de un silencio sepulcral, la canción de mi vida. 

En Gijón mostramos fe y hubo magia en la noche. Como nos enseña Thunder Road. Como nos enseña Bruce Springsteen. Como nos enseña la vida. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

129

Desde hace tiempo tengo bastante claro qué quiero ser y en dónde. El “qué” es periodista y, aunque ahora que ni siquiera he empezado la carrera y parezca hasta utópico, El País siempre fue el dónde.

Mentiría si dijese que no me duelen sobremanera los ERE, a pesar de que no conozco personalmente a ninguno de los afectados. También me duele la herida que arrastra el periodismo en este país desde hace años. Una herida que parece que jamás dejará de sangrar.

Becarios que deberían llamarse hermanitas de la caridad, trabajadores con un sueldo de risa, intrusismo laboral y directivos que cobran más que toda una redacción junta.

En la Cadena SER hubo el pasado verano 200 despidos, la TV de la Comunidad Valenciana anunciará este lunes otros 1198, Unidad Editorial (Marca, El Mundo y Expansión) antes del 31 de diciembre comunicará a 150 empleados que no deberán volver a desempeñar su trabajo, Vocento busca desesperadamente la fusión con otra empresa para salvarse de la catástrofe. También es conocida la historia de Público: ha dejado de sacar su edición impresa y se vio obligado a realizar un ERE de 39 trabajadores. Desde 2009 más de 9.000 periodistas han engordado las listas del paro.

129. Esa es la cifra. Podría ser el número de veces que Cebrián debería bajarse el sueldo o la cantidad de ocasiones en las que debería pedir perdón. Pero no. Es el número de periodistas (algunos como Miguel Ángel Villena o Ramón Lobo) que han sido avisados de la tragedia mediante email un sábado por la tarde y a los que se les aplicará la nueva reforma laboral. Mientras, Juan Luis seguirá jugando a ser un corderito de Wall Street mientras se embolsa 13 millones de euros cada año. La vergüenza es poca.

Ahora sólo nos queda ese periódico en el que Boris Izaguirre escribe cómo va vestido Sergio Ramos y en el que personas como Enric González ya no tendrán cabida. Hoy muere, y me hastía el alma, una parte de todos.

miércoles, 20 de junio de 2012

Del Santiago Bernabéu a la Tierra Prometida

Podría escribir este post cien años después que las sensaciones al recordar un solo segundo del concierto serían exactamente las mismas. Lo cierto es que no sé ni por dónde empezar.

Las 12 horas que estuve en las alrededores del Santiago Bernabéu haciendo cola o esperando a que pasaran lista, parecieron no merecer la pena cuando a las 21:00, hora a la que se suponía que tenía que empezar el concierto, tenía los gemelos cargados, las rodillas agarrotadas y una pierna dormida. 
Fue entonces cuando sucedió. El Universo se debió alinear con la perfección a las 21:34 y proyectó en el escenario las figuras de ÉL con ELLOS y, claro, dejó de dolerme todo. 

Si habéis ido a conciertos o a cualquier acto multitudinario en donde la gente tiene algo en común contigo, sabréis que de las cosas más gratas que hay es conocer gente y las historias que llevan consigo. Para vuestra información, antes del concierto, tres números por delante, estaban los portugueses que habían conseguido con su cartel que Bruce tocara en Barcelona Prove It All Night con la mítica intro que no hacía desde el 78. Detrás de mí había un gijonés que había recorrido medio mundo haciendo Dios sabe qué y con Dios sabe quién. Después conocí a otra chica que venía de Ibiza, a cuya hermana le había dado una lipotimia. Pero el señor de gafas que estaba a mi lado... ese fue el mejor. Había visto a Springsteen 19 veces, casi siempre solo. "Siempre se conoce a gente", decía. "Cada vez que voy a un concierto mi mujer se enfada, llevo diez años diciéndole que es la última gira y este tío no para nunca. Una vez le dije que íbamos a Valencia con la excusa de pasar un fin de semana allí, pero yo iba a ver a Bruce". 

De esa manera amenicé la espera hasta que salió El Rey León con la camada de bestias indomables. Ya me había advertido el mismo señor de gafas (y yo misma lo había visto miles de veces en vídeos de YouTube), que como tocase Badlands para abrir el concierto, el estadio se vendría abajo. Y así fue. Las 60.000 almas que saltaron al ritmo de las Malas Tierras pudieron saborear La Tierra Prometida, para después no rendirse durante lo que quedaba de noche. 

Durante la noche todos observamos un tramo de completo éxtasis con Youngstown, Murder Incorporated y She's the One después tocar una impecable Be True, pasando luego por un Waitin' on a Sunny Day alegre y ameno, que cantó con un niño de apenas dos años, que sintió la envidia de tantas personas como allí se encontraban. 

El concierto tuvo sitio hasta para el hombre más extraño que Springsteen haya conocido jamás, según sus propias palabras. El gran Southside Johnny se unía a la fiesta para interpretar, entre risas y compadreo, Talk to Me. 

Imagino que sabréis la historia. Ignacio era un fan que iba a asistir al concierto, pero murió dos semanas antes por culpa de un tumor. Su familia y amigos movilizaron las redes sociales con el objetivo de que el de Nueva Jersey tuviese unas palabras para él.
De repente, llegó el momento que siempre voy a recordar como uno de los más especiales que jamás haya yo vivido. Las luces se convirtieron en azules y Bruce dedica la canción a Nacho. Ya antes de que sonara la armónica, mis ojos se tornaron vidriosos, empezó The River y el río empezó a fluir por mi rostro.

Por cierto, cómo me gustan las luces azules... la siguiente vez que se iluminó el escenario de ese color sonó una Thunder Road enorme. Un saludo a la señora que estaba al lado mío cuando Bruce ha tocado las primeras notas. Debió pensar que me estaba dando un ataque al corazón, de esos que te dan por sobrepasarte con las emociones, cuando tu corazón va más rápido que tu cabeza o cuando estás a 50 centímetros escasos del Boss. 

Springsteen nos condujo desde la Carretera del Trueno a los bises. Brutales. Escuchar Born to Run de esa manera o soñar despierta con que Bruce te saque a bailar en Dancing in the Dark, aunque no lo hiciese, mereció mucho la pena. Después de Twist and Shout (también con Southside) y 3 horas y 48 minutos de concierto, el más largo de su carrera, nadie se acordaba ya del dinero de la entrada. De hecho, los que estábamos allí estafamos a todos aquellos señores que estaban subidos en el escenario. Es así. Nadie más ha dado nunca tanto por tan poco. Y es que...

<<Madrid! You've just seen the heart-stopping, pants-dropping, house-rocking, earth-quaking, booty-shaking, Viagra-taking, love-making, le-gen-dary... E STREET BAND>>



martes, 12 de junio de 2012

El absentismo laboral de la señora Democracia

Situación surrealista la vivida hoy en el Congreso de los Diputados de Madrid. El PP de Valencia, usando a un portavoz imputado en la trama Gürtel, ha abierto un estéril debate durante una hora, teniendo la intención de castigar la afrenta y el ultraje a la bandera, al himno nacional y a la Casa del Rey durante los actos deportivos. 

No seré yo quien defienda que en estos tiempos de debilidad y malestar económico en la cámara sólo se hable de soluciones para la economía, pues pienso que no hay que volcarse de lleno en una materia y descuidar todo lo demás. Pero no voy a tolerar que se hagan propuestas que vulneran la libertad de expresión de cada persona, animal o pistacho mientras se eluden temas de vital importancia y nos venden fracasos como épicas victorias.

Lo absurdo del asunto ha hecho que el presidente del Congreso pidiese a su propio partido que retirase la propuesta por incompatibilidad constitucional.

Un partido que nace en democracia y que consigue el poder gracias a la democracia no puede ir en contra de ella. Y eso ha pasado hoy en el Congreso. Me pregunto si pensaban llamar a la Policía del Pensamiento de Orwell para preservar el "prestigio" del Estado Español o si les iban a dar un pin a los numerosos grupos ultras autodenominados fascistas que no paran de cantar el alegre "Viva España" de Manolo Escobar.

La politización del deporte me asquea. Sea de izquierdas o de derechas. El deporte nació para unir y los grupos ultras, a los que, lamentablemente, los equipos acceden a darles cabida, deben desaparecer de los recintos deportivos.

Cruzando el Mediterráneo vemos como a Grecia le llegan noticias desde Bruselas hablando sobre un posible corralito financiero. Analizando la situación te das cuenta de que es sólo una mera estrategia y que lo único que pretenden es instaurar el miedo de cara a las elecciones. A Europa no le interesa que los partidos, hasta hace unos meses minoritarios, se hagan con el poder. Les interesa que el bipartidismo continúe y que sigan siendo obedientes con las políticas dictadas desde Alemania, Bruselas o sólo Dios sabe dónde. Pretender que una población tenga pavor a unos resultados electorales deja entrever la falta de predisposición que tiene la Unión Europea, antaño admirada, en que el pueblo sea soberano.

Democracia, me gustas. Y ya no porque estés ausente, sino porque parece que nunca más a volver a ser tú.

lunes, 12 de marzo de 2012

Bruce

Llevo varios días intentando escribir algo parecido a lo que estoy haciendo ahora mismo. Ha tenido que sonar The River para que me ponga a ello. Quería plasmar lo que pienso del nuevo disco de Bruce nada más saliese éste, pero se me echó el tiempo encima y llegué a la conclusión de que ese texto, una especie de crítica, estaba ya caducado. Hoy me he dado cuenta de que cualquier objeto, animal, cosa o persona relacionada con Bruce Springsteen no tiene fecha de caducidad. Nunca. 

El disco es notable. De sobresaliente. Probablemente de lo mejor que ha sacado en los últimos años. Pero no vengo aquí a hablar de su CD, ni tampoco de las canciones que contiene. Vengo a hablar de él. De mi religión. De la que Dylan es la máxima deidad y Bruce es el profeta. Mi mesías particular. Lo cierto es que al principio de los tiempos, el de Nueva Jersey, que tenía el pelo desaliñado y largo, además de una barba descuidada, se daba unos aires a aquel señor que afirmaba ser hijo de Dios hace unos 2.000 años. Ese que cambió el mundo. Bien. Bruce, y antes lo hizo Bob, también lo han cambiado. Por lo menos el mío.

Este texto no trata de Rubalcaba, ni sobre Rajoy y su cumplidísimo programa electoral. Ni sobre Rosa Díez o cualquier otro personaje de ese estilo. Tampoco sobre la fallecida ETA. No voy a hablar sobre los numerosos casos de corrupción que campan a sus anchas por el territorio político español, esos que hacen de España un país peor, que sangra por el costado económico y, sobre todo, en su talón de Aquiles. La corrupción. Este texto se olvida de la horrenda situación en la que estamos y a la que nunca habría que desatender. Este texto va conmigo. Y con Bruce. 

Antes de empezar con la orgía de sentimentalismos hacia el genio que nació para correr, os contaré un par de cosas que leí el otro día en una especie de decálogo que Manel Fuentes escribió en el prólogo de un libro-biografía sobre el líder de la E Street Band. Me llamaron la atención dos afirmaciones: decía que los verdadero fans no le llamamos Springsteen. Lo llamamos Bruce. Y que todo admirador de Springsteen (perdón, de Bruce) siempre desea y deseará explicarle a Bruce Springsteen, en persona, lo importante que es para nosotros y que no somos como los demás. Que nos ha cambiado la vida, pero que ese cambio es diferente al del resto. Y es cierto. Todos nos sentimos así. Nos pensamos que somos únicos y que a ningún otro habitante del planeta se le han erizado los pelos de la misma manera que a uno mismo, mientras escuchas The River o el disco "Nebraska" completo. 

Todos tenemos que estar agradecidos a una persona. Adele Ann Zirilli. Una secretaria de administración que decidió, en medio de una tempestad económica, comprarle una guitarra de 14 dólares a su hijo Bruce. Encima, no contenta con lo que había hecho tres años atrás, pidió un préstamo para comprarle otra de mejor calidad por lo que, en aquel entonces, era una fortuna para una familia obrera. 60 dólares.  
El mérito de Adele no es sólo surtir de guitarras a su hijo. Se vio obligada a sacar adelante a una familia de tres muchachos prácticamente sola. Tanto ella como sus tres hijos sufrieron las ausencias y los problemas de autoestima de su padre, Douglas (veía mermada su virilidad al no ser él quien traía el dinero a casa), que siempre tuvo problemas para encontrar trabajo. No me alegro de todo esto, pero soy consciente de que estas difíciles circunstancias han sido el factor determinante que ha fraguado la personalidad de The Boss. Y que muchas canciones han partido de las situaciones que Bruce experimentó durante sus 20 primeros años. 

Puedo recordar de qué manera llegué hasta Él. Con la tierna edad de 11 o 12 inviernos, allá por 2007 o 2008, era muy dada a aprovechar las ausencias de mi hermano sin su iPod de 3 kilogramos. Jugaba al Vortex mientras escuchaba música en modo aleatorio. A pesar de comerme la discografía completa de Bob Dylan, y gran parte de la batería del cacharro, me costó mucho tiempo dar con Bruce. El muy condenado sólo tenía una canción. Born in the USA.
Recuerdo cuando la escuché. Mi nivel de inglés era tan escaso que apenas entendía que Bruce había nacido en los Estados Unidos de América. Probablemente ni siquiera sabía demasiado sobre la Guerra de Vietnam. Pero el sonido era mágico. Me electrificó por completo. La batería de Max Weinberg haría a mi corazón sonar al mismo ritmo durante varios días, e incluso semanas. Fue un flechazo. 

No sé cómo he llegado hasta hoy. Si hubiese una enfermedad de Springstinianismo, de sobreescuchas de mis canciones preferidas de Bruce, me considero culpable de tenerla. Y, como decía Oscar Wilde, yo misma me colocaré las cadenas. 

Bruce es el rico que canta para los pobres. O eso dicen. Muchos le desacreditan, porque piensan que no tiene derecho a hablar de pobreza, de la situación de los "workers" americanos desde su mansión en nosédónde. O de la crisis económica. Me hace mucha gracia que alguien le ponga puertas al campo y establezca sobre lo que debe o no hacer semejante genio. Lo mejor es dejarlo en libertad. Que Bruce paste por los campos americanos de la hipocresía y siga componiendo genialidades. Y si esos que hablan alimentan a la bestia, por favor, que sigan hablando. 

He hecho de mi vida una órbita que gira en torno a la E Street Band. He disfrutado más que sufrido con Él y con ellos. De hecho, el único momento de sufrimiento me lo ha causado las idas y venidas de la muerte. Cuando, después de un revés del que a los fans todavía nos cuesta levantarnos, Clarence Clemons decidió irse para siempre. Llegué a pensar que ahí se acababa todo. Y es por eso por lo que, aunque pareciese imposible, quise todavía más a Bruce. Porque fue capaz de mirar hacia adelante, sacar un disco y poner en marcha una gira mundial. Agradecimiento eterno por ello. Y por mantener vivo el espíritu de la Calle E. Porque ni Clarence ni Federici dejan la E Street Band cuando ELLOS mueren. La dejan cuanto TODOS mueran. 

No sé cuántas veces habré escuchado Born To Run, The River, Bobby Jean o Thunder Road, pero de lo que estoy segura, siempre que el azar de iTunes decida premiarme con alguna de estas canciones, es que no será la última vez. Me dejo cosas en el tintero. Sobre todo muchos sentimientos que son inexplicables a través de las letras de un blog que Él nunca leerá. 

Aprendí más en una canción de tres minutos que durante toda mi vida en el colegio. Y Bruce es el culpable. Que le coloquen las cadenas y le impongan la pena de la inmortalidad.

jueves, 2 de febrero de 2012

El 38º Congreso del PSOE. Los candidatos.

A partir de este viernes 3 de febrero, y hasta el domingo 5, se celebra en Sevilla el 38º Congreso Federal del Partido Socialista Obrero Español. Tres candidatos (sí, tres) se presentan para ser el nuevo Secretario General en estos duros tiempos para el grupo de la oposición. Alfredo Pérez Rubalcaba, que demuestra que todavía hay resquicios de Felipismo en la agrupación Socialista; Carme Chacón, la juventud y el post-zapaterismo y Antonio Quero, que es la incógnita de esta ecuación. Los tres finalizan sus campañas, unas más intensas que otras, para escribir en Sevilla, junto con los 956 delegados, el futuro del PSOE.

-Alfredo Pérez Rubalcaba. Algunos dicen que es demasiado viejo para esta aventura, pero lo cierto es que parece que el cántabro está en plena forma. Ha recorrido España por segunda vez en muy poco tiempo, haciendo una campaña íntima con el militante y el simpatizante. En lugares con aforo reducido, y dando primero un mitin de cara a la prensa, los que hemos podido ver a un Rubalcaba sin cámaras, después de que los periodistas abandonan la sala, hemos disfrutado de una clase magistral de retórica. Puedes estar de acuerdo o no con sus ideas o propuestas, pero Alfredo es capaz de convencer a un chino de que es japonés. Siempre he dicho que la Universidad se perdió a un buen profesor de Química, pero España ha ganado a uno de los mejores oradores del panorama político. En estos actos semi-privados, el de Solares se destensa y se muestra como una persona un tanto egocéntrica, que lleva dentro lo de explicar y con un sentido del humor muy agudo.
Cuenta con los apoyos de caras importantes como la de Patxi López o el mismísimo Felipe González. Le avalan sus notables actuaciones en los ministerios de Educación e Interior, en donde fue una pieza clave para derrotar al terrorismo. Me atrevería a decir que es favorito.

Alfredo quiere empapar al PSOE de democracia interna, de debate, de participación. Ha hablado de primarias, pero parece lejano. Se quiere acercar al militante. Si gana, veremos si su supuesta modernización y regeneración era sólo cuestión de populismo y un método para conseguir votos o, por el contrario, cumplirá con todo lo que ha prometido.
-Carme Chacón. La catalana también se ha dedicado a prodigarse en ambientes pequeños, buscando cercanía y abriéndose al debate. Parece que está de moda entre los socialdemócratas tener ante los militantes una postura más democrática que antaño. Era vox populi la poca participación de los integrantes de segunda línea del partido en los temas importantes. Habla, igual que Rubalcaba, de primarias, pero parece algo difícil. Muchos pesos pesados no están de acuerdo en que se abra un proceso electoral para elegir a los líderes. Miguel Ángel Moratinos en un acto de la plataforma "Mucho PSOE por hacer" en Tenerife, me comentó que él lo había propuesto hacía tiempo, pero, según sus palabras, "se rieron de mí, me llamaron 'afrancesado". Carme aboga por la juventud y la regeneración. Son sus principales bazas y está dispuesta a jugarlas bien. Entre sus apoyos se encuentra el ex-ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que, junto a Pedro Zerolo, hizo de anfitrión en la presentación de la candidatura en Canarias.
Chacón asegura que ganará con una amplia ventaja al otro candidato. 501 delegados la votarán a ella frente a los 421 que votarían a Alfredo.
-Antonio Quero "el desconocido". Quero no ha hecho una campaña como sus otros dos rivales. Ni tan mediática ni tan estrafalaria. De hecho, no ha conseguido el  30% de los avales requeridos para presentarse. Nadie le podrá votar.

De él sabemos que se afilió al Partido Socialista Francés y luego al PSOE en Bruselas. Es el creador de "Bases en la Red" y ha trabajado en la Comisión Europea, que se encarga del poder ejecutivo de la UE. Ha tenido mucho peso en la política exterior socialista. Colaboró con la Autoridad Palestina elaborando planes de materia antiterrorista, también lo hizo en Asia. En 2004 se unió al Gabinete de Asuntos Económicos y Monetarios. Ha viajado alrededor de todo el mundo, sabe idiomas y es una persona muy preparada. Probablemente haya querido dar el paso para llamar la atención y tener un papel más relevante en la política española en los próximos años. Es un movimiento inteligente.


El Congreso, gane quien gane, debe traer serenidad y calma al PSOE pero sobre todo, regeneración. Ahora en una etapa muy turbia, deben afrontar una oposición complicada frente a la mayoría absolutísima del PP. Han de salir reforzados y la unidad es el único camino. De aquí saldrá, probablemente, el futuro presidente del Gobierno de España. Hay que prestarle atención. Los que hoy están a favor de Rubalcaba o Carme Chacón, mañana tenderán una mano al ganador y las puñaladas volarán por la espalda. Política. Que siga el juego.

martes, 22 de noviembre de 2011

Unas elecciones sin sorpresas

El pasado domingo ha sido el único 20 de noviembre en el que apenas oí nombrar a un señor que antaño era el único protagonista de este día, Francisco Franco. Es irónico y bastante satisfactorio que en la misma fecha de la muerte de un dictador culpable de una larga y sangrienta dictadura, cabeza visible de un Estado represivo, que deterioró, atrasó, marchitó e hizo gris España, se celebren unas elecciones completamente democráticas.

Lo cierto es que podría haber escrito esta entrada unos días antes de las elecciones porque apenas ha habido sorpresas. La mayoría de las encuestas auguraban una victoria incontestable del Partido Popular y una debacle histórica del Partido Socialista. Y así ha ocurrido. 

La victoria del Partido Popular con un total de 186 escaños es abrumadora. Aunque, en realidad, este triunfo por parte de los conservadores se puede calificar más bien como una derrota de la izquierda, puesto que el PP sólo ha conseguido que 552.683 nuevos votantes se incorporen a su electorado de 2008, mientras que el PSOE ha perdido la friolera de 4.315.455 votos. Estas papeletas se han dispersado a partidos en ascenso como Izquierda Unida, la joven formación UPyD o incluso algunos de estos sufragios han ido a parar directamente a la calle Génova.
El éxito de la derecha (o centro derecha o la derecha democristiana, llámelo usted como le parezca) en las urnas está lleno de incertidumbre. Sus políticas sociales futuras han sido cuestionadas no sólo por el PSOE sino también por otros partidos de izquierdas como Izquierda Unida o incluso por varios sectores, mayoritariamente progresistas, de la sociedad. De las políticas económicas sabemos que serán "de austeridad", pero poco más. 
Como suele ser habitual, los candidatos principales pocas veces enseñan las cartas de sus ministerios antes de tiempo (recuerdo que en 2008 Rajoy llevaba a Pizarro como super estrella para la cartera de economía) y en esta ocasión, no iba a ser diferente. Suenan nombres como Gallardón, que siempre ha estado esperando su turno, González Pons, Montoro, Ana Mato o, incluso, el veterano Federico Trillo. Pero la incertidumbre es máxima.

Detengámonos en la catástrofe del PSOE. Desde la caída de la dictadura falangista hasta hoy, únicamente en 1977 y en 1979, los resultados electorales de los de Ferraz fueron inferiores a los acontecidos el domingo. "Sólo" cerca de 6.700.000 confiaron en un partido que ha sido fuertemente derrotado por la crisis económica. El PSOE se ve relegado a hacer oposición frente a la mayoría absolutísima del PP con únicamente 110 diputados.

El carismático líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, convocaba al secretario general de su partido y presidente, ahora en funciones, del Gobierno a un Congreso extraordinario para, seguramente, la inminente renovación y lavado de cara del Partido Socialista. ¿Se reconstruirán por completo? ¿Rehuirán del todavía presente Felipismo? Lo veremos en febrero.
Otro aspecto interesantísimo de estas elecciones ha sido la notable mejora de los resultados de los partidos minoritarios. Izquierda Unida, empujada por los votantes decepcionados del PSOE, ha pasado de 2 a 11 diputados, recuperando así el grupo parlamentario. 

A falta de unos flecos, parece que Unión, Progreso y Democracia también logrará grupo parlamentario. El partido, del que no sé definir una ideología clara, ha pasado de tener el escaño que ocupaba Rosa Díez a hacerse con 5. El afamado, y quizás algo polémico, doctor en Filosofía y profesor en la Universidad del País Vasco, Carlos Martínez Gorriarán ocupará una silla, al igual que el actor Toni Cantó, que consiguió ser diputado por Valencia. 

Amaiur, superando lo que pronosticaban las encuestas, se ha hecho con grupo parlamentario y de manera relativamente amplia. 7 asientos serán para los abertzales. 6 por Euskadi y 1 por Navarra. El legalmente cuestionado partido independentista, logra que la izquierda abertzale vuelva a tener representación en el Congreso. 
La nota la puso ayer el PP que, después de que su líder diese su primer discurso, donde asegura que gobernará para todos, anunció que hablará con todos los grupos excepto Amaiur. Respeto a la democracia, supongo.

El PNV, golpeado por la escalada de la coalición abertzale ya nombrada ha bajado un escaño, pero ha subido en número de votos. PNV, Amaiur y Geroa Bai formarán un equipo vasco-navarro bastante interesante, aunque poco se puede hacer frente a esta mayoría aplastante.

En Catalunya también hubo sorpresa. Feudo históricamente socialista, se pensaba que esta podía ser la única Comunidad Autónoma donde el PSOE conseguiría un resultado favorable. Pues no ha sido así. Los socialistas han sido desbancados por la derecha nacionalista catalana. Han pasado de 10 a 16 escaños, les han votado cerca de 1.000.000 de electores. Parece que Convergencia no acusa los severos recortes que están llevando a cabo en Catalunya.
ERC también se llevó su parte en este variado congreso. Atrás quedaron esos tiempos en los que Carod-Rovira en 2004 lideraba el partido con 8 escaños en el Congreso. Han conseguido los mismos que en la legislatura pasada 3. Más de 250.000 personas han confiado esta vez en los republicanos.

Los malos resultados del Bloque Nacionalista Galego no son coyunturales, sino consecuencia de la falta de solidez que arrastra desde hace una década. En las generales del 2.000 obtuvo 306.000 votos -en las autonómicas del 97, 395.000 y en las de 2001, 346.000-. Nada que ver esas cifras con las del 20-N: 183.000. Coinciden estos discretos resultados con la amenaza del líder nacionalista Xosé Manuel Beiras de que "o el BNG se refunda o lo abandona". Malos tiempos para el nacionalismo gallego.

También el nacionalismo canario ha obtenido representación en la cámara, dos diputados, pese a haber perdido cerca de 30.000 votos. Esto se puede deber a los numerosos casos de corrupción que tienen pendientes en las islas y al ascenso del PP, claro. Poco a poco la gente se está desengañando con este controvertido partido. Me comentaba un familiar el otro día, que en su programa para estas elecciones tenían como objetivo proponer en el Congreso legislar sobre materias como Educación, Sanidad o Industria, cuando eso es competencia del Parlamento Autónomico, donde gobiernan con mayoría gracias al pacto con el PSOE. Una vergüenza.


Permítanme que acabe este texto mostrando mi rechazo e indignación con la ley electoral vigente en este país. La ley D’Hondt permite un reparto injusto e incoherente. Ha empezado a circular un gráfico, que adjunto aquí, en el que se observa como, con una ley electoral digna y de circunscripción única, el Congreso de los Diputados de esta legislatura hubiese sido interesantísimo. Una lástima. Tenemos una democracia joven, sí, pero es hora de que madure y, avanzar en este tipo de cosas, es fundamental para que, por ejemplo en Europa, nos tomen más en serio.



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Que nadie espere que el desempleo desaparezca la semana que viene, que nadie espere ningún mesías, que nadie espere que la prima de riesgo se vaya a tranquilizar de un día para otro (de hecho, este martes ha vuelto a subir) y que nadie espere milagros, porque en economía, amigos, no existen.

Esta es una etapa muy difícil y muy dura. Nadie en Europa, ni siquiera Merkel en Alemania o Sarkozy en Francia, que no os engañen, que esté inmerso en esta violenta crisis económica ha sabido cómo salir de ella. Ha caído Portugal, ha caído Grecia. Hasta las economías que parecían fuertes y sólidas, como la de Italia, se ha desplomado y se ha doblegado ante el declive del euro.
España atravesará un cambio político ahora. De la cuestionada izquierda, esa que se vio obligada a hacer recortes sociales y políticas económicas que coqueteaban con la derecha, pasamos al conservadurismo supuestamente modernizado. La que promete austeridad y asegurar el Estado del Bienestar. Si lo primero supone lo segundo, bienvenido, Mariano.